¿Cómo se evalúa la seguridad de un producto de consumo?

como se evalua la seguridad de los productos
como se evalua la seguridad de los productos

Nunca comprometemos la calidad y seguridad de nuestros productos y este sigue siendo un compromiso fundamental con los profesionales de la belleza y los consumidores. Contamos con un equipo de expertos internacional (toxicólogos y médicos) que aplica los estándares de seguridad reglamentaria más estrictos dentro de nuestra industria. El enfoque, que se aplica en 4 etapas, se inicia durante el diseño del producto y continúa a lo largo de la comercialización del mismo.

1. Conocimiento en profundidad de las materias primas: la evaluación de la seguridad de un producto comienza siempre con un conocimiento detallado de cada una de las materias primas y sustancias que se utilizan en su composición. La finalidad es proporcionar materias primas perfectamente definidas en lo que respecta a su composición química y calidad, incluyendo la presencia potencial de trazas. Una comprensión perfecta de la materia prima permite completar la síntesis de todos los datos científicos y toxicológicos disponibles (sistemas expertos in silico, estrategias integradas de test in vitro, acumulado de datos de control de seguridad toxicológica, clínica y cosmética) para cada sustancia o sustancias relacionadas. Así, se elabora un mapa de los peligros asociados a cada materia prima. El análisis permite también la determinación de una dosis sin efecto adverso.

2. Evaluación del riesgo asociado a las materias primas: esta etapa es una de las más importantes en la evaluación de la seguridad. La etapa consiste en ponderar el peligro intrínseco de cada materia prima o sustancia utilizando un conjunto de parámetros clave que permitirán su uso seguro en el producto terminado. Los factores de peso, que están relacionados con la exposición del cuerpo humano, incorporan, en primer lugar, la categoría del producto. El producto puede ser un producto que se aclare (champú) o que no se aclare después del uso (cuidado facial), que se aplique en todo el cuerpo (loción corporal) o en un área pequeña del cuerpo (máscara de pestañas). Los factores de peso también incluyen la frecuencia de uso del producto y algunas características del consumidor (niños, pieles sensibles, usuarios de lentes de contacto), que imponen ciertas restricciones. Tras esta etapa, se determina una concentración máxima de uso de cada materia prima o sustancia en el producto. Para garantizar un margen de seguridad amplio para el consumidor, las concentraciones en el producto terminado siempre son al menos 100 veces menores que la dosis sin efecto.

3. Confirmación de la seguridad del producto: confirmamos la seguridad del producto terminado en condiciones normales o previsibles de uso con el fin de detectar el menor signo objetivo o malestar para el futuro consumidor. Gracias a un sistema experto patentado, primero llevamos a cabo un análisis que compara este nuevo producto con nuestra extensa base de datos clínicos existente. Si es necesario, sometemos nuestros nuevos productos a tests de seguridad in vitro complementarios y a pruebas clínicas llevadas a cabo con voluntarios sanos pertenecientes a grupos particulares de consumidores (usuarios de lentes de contacto, pieles sensibles, etc.). Los estudios siempre se realizan en centros especializados de terceros y se acometen en un marco metodológico y ético muy estricto. Cuando se ha completado esta última etapa con éxito, el evaluador de seguridad está en posición de finalizar y firmar el dossier de seguridad del producto, que entonces se incluirá en el dossier reglamentario del producto.

4. Seguimiento del producto comercializado: controlamos estrictamente la seguridad de nuestros productos para los consumidores desde su primera comercialización. Para hacerlo, hemos establecido una red de seguimiento de seguridad cosmética internacional que recoge y analiza las reacciones adversas que ocurren después del uso de nuestros productos y que transmiten los consumidores o los profesionales de la salud. Tras un estudio en profundidad de la posible relación causal con nuestros productos, a veces podemos decidir ajustar la composición del producto para corregir ciertos efectos adversos, incluso si son benignos, con el fin de garantizar que los consumidores usen nuestros productos con total confianza.